Los niños menores de cinco años son especialmente vulnerables a las enfermedades transmitidas por agua y alimentos, conocidas como ETAS.

El río Paxocol, de San Antonio Ilotenango en Quiché es una de las múltiples fuentes de agua del país que está contaminado. Foto: Elena Reyes, Iarna.
Por Mariela Castañón
Un estudio efectuado por el Instituto de Investigación en Ciencias Naturales y Tecnología (Iarna) de la Universidad Rafael Landívar y que se publicó en 2023, revela cuán relacionadas están las condiciones de salud de niños menores de cinco años con la mala calidad de agua.
A las enfermedades transmitidas por agua y alimentos se les conoce como ETAS y éstas incluyen a la diarrea, cólera, fiebre tifoidea, disentería, intoxicación alimenticia, hepatitis A y rotavirus, entre otros.
Melany Soria, de Iarna, comenta que en el estudio “Agua, el perfil ambiental de Guatemala 2023” se da a conocer que, de 2012 a 2023, la prevalencia de ETAS en la población fue de 75 por cada 100 mil habitantes. Y de ellos, el 58% fueron niños menores de cinco años.

Así luce el río Pixcayá en Comalapa. Foto: Cortesía de Melany Soria, Iarna.
El año pasado, según el área de Enfermería del Ministerio de Salud, cuatro niños fallecieron como consecuencias de ETAS en el caserío La Palmilla, aldea Talquezal en Jocotán. Otros doce menores de esta localidad de Chiquimula, en el que la población en 2021 era de 450 habitantes, también enfermaron.
Agua sin tratar
“El principal factor que incide en la contaminación microbiológica de las fuentes de agua es la descarga de aguas residuales sin tratamiento y la mala disposición de los desechos” amplía Soria. “Y en este país, según un estudio del Banco Mundial efectuado en 2017, solo el 15% de las fuentes de agua están desinfectadas y menos del 5% de aguas residuales se tratan”.
Kimberly Corado, nutricionista, agrega que un niño menor de cinco años que sufra varios episodios de enfermedades diarreicas antes de cumplir cinco años corre el riesgo que no subir de peso ni incrementa su estatura, lo cual podría provocarle desnutrición crónica.
Para enfrentar la problemática, Jaime Luis Carrera, viceministro del Agua, se le apuesta al trabajo “conjunto y armonizado” con el Gabinete Específico del Agua.
Este gabinete está conformado por siete ministerios y secretarías del Estado y ha establecido convenios y estrategias con el Instituto de Fomento Municipal, el Ministerio de Salud y el Fondo para el Desarrollo Económico y Social para generar condiciones para que las municipalidades puedan cumplir con sus obligaciones de tratar aguas residuales y desechos sólidos.
“En definitiva es urgente instalar plantas de tratamiento de aguas residuales” apunta Soria. “El gobierno debe encontrar que todos quienes generan aguas residuales, en especial municipalidades y grandes industrias, cuenten con ellas. El agua se debe poder reutilizar”.
También recuerda Soria que para que el agua sea apta para consumo humano debe tener 0.5 miligramos por litro de cloro.
Esta nota es producto del Diplomado Fundamentos de la Conservación de la Naturaleza, apoyado por la Fundación Luis von Ahn y Defensores de la Naturaleza, coordinado por Laboratorio de Medios.